Al día siguiente de Coppelia hicimos algunos planes, entre ellos ir al Acuario Nacional. Dejamos la visita para la tarde, aunque ya me habían recomendado que lo mejor era ir a la hora del almuerzo, pues dentro hay un restaurante desde donde se puede ver el espectáculo.
Aprovechamos la mañana para dar una vueltecita y curiosear donde compran los cubanos. Ya he hablado anteriomente de los mercados. Pero exiten otros establecimientos donde los cubanos acuden para proveerse de productos que se consideran básicos. La prensa española suele llamar a este sistema "racionamiento" de productos. No es exáctamente esto. Son productos que el estado subvenciona para que cuesten más baratos que a precio libre. Son de todo tipo, desde higiénicos hasta alimenticios. Muchas veces he oido decir por aquí que los cubanos, con ese sistema, solo pueden acceder a una cantidad muy limitada de dichos productos al mes. En realidad, no es que no puedan obtener los productos, cuando los hay, fuera de la cartilla de reparto, sino que al comprarlos fuera ya no están subvencionados.
Recientemente la prensa española se ha hecho eco de las propuestas para eliminar la cartilla, lo que ha servido de excusa a los enemigos de la Revolución para hacer críticas, en la mayor parte de los casos, faltas de objetividad.
La subvención de productos es una cuestión que hace tiempo se viene discutiendo en los foros ciudadanos de la isla, y del Partido Comunista. Hay un sector de la sociedad que opina que no se debe subvencionar el producto, sino a las familias que necesitan ayuda económica.
La subvención de productos ha generado muchos problemas, tanto de distribución como de producción y de gasto. Rafael me puso como ejemplo los puros que se reparten gratis en las cartillas. Hace tiempo que el gobierno invirtió en campañas para que la gente dejase de fumar, en la que intervino el propio Fidel Castro, que fue en el pasado gran fumador de puros y luego lo dejó. El resultado fue la disminución de fumadores, pero al mismo tiempo se generó un excedente en forma de puros que cada mes se repartía gratuitamente en las cartillas, pero que al Estado costaban dinero. Mucha gente aprovechaba esto para venderlos a los turistas a precio más barato que los que salen de las fábricas, al estar "libres de impuestos".
En un principio no se consideró importante, pero más tarde se descubrió que era completamente perjudicial para los productores del tabaco en la isla.
Este dinero era un gasto extra para el Estado, que tuvo como origen facilitar tabaco gratis a la población, pero cuando el individuo lo usaba para comerciarlo con turistas, la ganancia no revertía en el Estado, por lo que se producía déficit. Además ralentizaba la producción porque la ganancia no repercutía en las mejorías de los sistemas de producción.
Otro caso que comentó fue con las papas. Las papas son un producto que en ocasiones es fácil encontrar, y en ocasiones muy difícil. Antaño se repartían subvencionadas en la cartilla, y cuando se gastaban era muy difícil encontrarlas en los mercados. El gobierno encargó un estudio para averiguar el problema y lo que descubrió fue que las papas salían de las cooperativas agrarias y se distribuían mediante la cartilla, la mayoría no se llegaban a consumir en los hogares, sino que acababan echadas a perder en muchas ocasiones. Hicieron la prueba de eliminarlas de la cartilla y de repente había papas en todos lo mercados.
Estas incidencias y otras muchas ha llevado a mucha gente a creer que no es una buena idea subvencionar los productos, ya que repercute negativamente en la producción de los productos que subvencionan. Esto ha sido debatido en asambleas y foros, y finalmente se ha colado dentro de los debates para aprobar el proyecto de los nuevos lineamientos económicos. Ya veremos en que queda la cosa, pero expongo lo que supe allí.
Otro lugar donde pueden proveerse de productos son los supermercados, que nada tienen que ver con los nuestros. No se como les llaman ellos. En ellos se puede comprar tanto en CUC como en peso. No hay estantes llenos de cosas, sino despachos con los productos, colocados en su modo, sin publicidad, solo con la información del precio, de uno en uno de cada producto.
El objeto es que la gente vea lo que hay y compre lo que necesite, no que la gente vea una estantería llena de golosinas hasta caérsete encima y compre más de lo que puede permitirse.
No siempre encuentran todo lo que necesitan ya que el bloqueo y la caída de la URSS tuvo repercusiones muy duras sobre Cuba, sobre todo en el denominado periodo especial.
Antes de referirme a ello diré que nos llevó la mañana entera caminando por calles que desconocíamos por completo, preguntando a todo el mundo, que nos guiaban amablemente en nuestra senda.
Ya en la tarde, con Rafael y Leandro, el médico, fuimos al Acuario. La razón por la que he aparcado un momento el tema anterior es porque fue a Rafael a quien preguntamos sobre los supermercados.
El Acuario Nacional tiene un acceso en CUC para extranjeros y un acceso el pesos para los cubanos, está muy bien de precio. Nosotras pasamos por cubanas y pagamos en peso. Había dos espectáculos con delfines y lobos marinos.
http://www.acuarionacional.cu/portada.htm
Ese es el enlace del sitio web del Acuario.
Volviendo al tema de los super, le preguntamos a Rafael por ellos. Este nos dijo con nostalgia que ya no eran lo que fueron, pues antes del Periodo Especial, antes de la caida de la URSS, estaban mucho mejor surtidos. Ya he contado en alguna ocasión que la Revolución Cubana ha pasado por varias etapas económicas. La primera, tras el conflicto armado durante los 60", muy dura. Una segunda etapa en los años 70 y 80 donde los acuerdos económicos con la URSS, y sobre todo, la ayuda económica permitió tener a la isla un nivel muy aceptable en relación con el resto de la región. Tras la caída de la URSS vino el Periodo Especial, donde Rafael dice que han pasado las duras y las maduras. Y ahora empezaban a remontar, cuando ha venido la Crisis Financiera, que afecta especialmente a los países capitalistas, pero indirectamente a ellos también.
Rafael me hizo una anécdota sobre el periodo especial referida a Fidel Castro, quien al preveer lo que se venía encima congregó a la gente para alertar de los tiempos difíciles que venían, ya que se encontraban solos ante el enemigo, tras desaparecer la URSS. Fidel dijo que había dos alternativas, ceder ante EEUU o resistir, y la gente al unísono gritó: "Patria o Muerte".
Tras el acuario fuimos a comer pizza, intentamos llegar a tiempo a un establecimiento para pagar en pesos, pero ya estaba cerrado, y nos fuimos a otro donde se pagaba en CUC.
Debo decir que el hecho de que se pague en CUC no quiere decir que no haya cubanos en ellos, ya que tienen su "manejo" y pueden cambiar de pesos a CUC en las casas de cambio. Imagino que este manejo se da más en las ciudades donde hay turistas y más agilidad económica.
Para terminar añado que supe que en el Acuario Nacional trabaja como veterinaria una de las hijas del Che.
domingo, 23 de enero de 2011
domingo, 9 de enero de 2011
¡Me encanta la fresa! En Coppelia con Rafael.
Uno de los lugares más famosos de La Rampa es la heladería Coppelia que data de 1966. Nosotros la conocemos a través del cine. Fue donde se rodó la escena principal de "Fresa y Chocolate", en la que Diego o Jorge Perugorría se sienta frente a David o Vladimir Cruz, y le dice:
- Mmmm ¡me encanta la fresa! Ahorita la exportan y para nosotros agua con azúcar...
http://www.youtube.com/watch?v=DROGxZTOKM0&feature=related
Pues era visita obligatoria, por supuesto.
Antes de llegar, vía chat, Rafael nos había hablado de ella. Años atrás, cuando la URSS vigilaba al Sherif Yankee desde el Este de Europa, y mantenía relaciones estratégicas con Cuba y acuerdos comerciales, era posible encontrar en la isla una mayor diversidad de artículos de consumo, de todo tipo. Si bien, hubo un primer periodo, después de la Revolución, de dificultades económicas debidas a las consecuencias del conflicto armado, la fuga de talentos y capitales y los sabotajes impuestos por el señor imperial. En la década de los 70 y los 80 la economía cubana consiguió remontar.
Por aquel entonces Coppelia era considerada la heladería mejor surtida en sabores de La Habana.
En la actualidad, la llegada del turista y la dependencia de la divisa, han trasnformado en algo su fisonomía. Ahora está dividida en dos sectores, uno para el turista y otro para el cubano. La razón de la división es la cuestión de la equivalencia de precios, es decir. Los cubanos en peso, los turistas en CUC.
Muchos detractores de la Revolución opinan que la calidad en servicios y productos es mejor para el turista que para el cubano. A decir verdad, no lo comprobé, porque directamente nos metimos en la parte cubana. Calladitas pasábamos desapercibidas.
Normalmente hay cola en la entrada. Las colas cubanas son muy organizadas. El cubano es un profesional de la "cola" que allí significa trasero, por cierto.
Cuando quedan mesas libres los guardias de seguridad dan paso. Aquel día no tuvimos que esperar mucho.
A los cubanos les encanta comer helado, hay muchas heladerías y pizzerías, así como kioskos de comida rápida.
Una vez dentro nos sentamos en una mesa para tres, y un chico se acercó para saber qué íbamos a tomar. Rafael preguntó qué sabores había. El chico dijo que de momento solo fresa, porque el chocolate se había agotado. Más tarde ví pasar alguno de vainilla también.
Nos preguntó cuantas raciones queríamos, tras indicar que normalmente suelen ser dos, y le pedimos que nos mostrara una ración. Nos señaló la mesa que estaba frente a la nuestra, donde había un chico entusiasmado con un plato de plástico rosa alargado, en cuyo interior había cinco o seis bolas de helado.
Le dijimos que entonces solo una.
Se me ocurrió hacer una broma sobre lo rápido que se acaban los helados en la zona cubana si todos piden dos raciones de cinco o seis bolas. La próxima vez iré a la zona "guiri" a comprobar como son las raciones...
Por su puesto, hablamos de cine, ya que Rafael es productor de cine y televisión. El cine cubano es una de las principales muestras de cómo hacer producciones de calidad sin contar con los presupuestos millonarios de Hollywood en EEUU, u otros paises.
El organismo del que depende la cinematografía cubana es el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica).
La primera película cubana que ví fue "Vampiros en la Habana" (1987). Una producción animada, con un guión de lo más original y divertidísima. Cuenta la historia de Joseph o Pepito, un vampiro libertario.
http://www.youtube.com/watch?v=0w3txm-PfL4&feature=related
Se desarrolla la historia durante la dictadura de Machado, y su director es Juan Padrón. En una encuesta realizada en 2009 sobre las 100 mejores producciones cinematográficas mundiales, ocupó el número 50.
La charla me llevó a conocer el significado de la famosa frase que "Pepito" dice a un taxista en una de las secuencias, y que yo he repetido sin ton ni son durante toda mi vida:
-¡Paragüeroooo!
Significa mal conductor...
El cine reciente ha sido más publicitado en España, debido a la colaboración entre ambos paises. El intercambio de profesionales ha sido continuo, y algún director español ha estudiado cine en Cuba, caso de Benito Zambrano (Solas).
Para los cubanos, tanto el cine como el teatro están a precios muy asequibles, ya que a diferencia que en nuestros paises, la cultura no se considera un bien de mercado, sino un bien general.
La vida social del cubano transcurre en la calle o en los centros lúdicos culturales. La Casa de la Música, para bailar salsa, los museos (hay muchos y de diversas temáticas), cine, teatro, música en directo...
Tras los helados de fresa, nos fuimos a dar un paseo por las calles oscuras del Vedado. Visitamos el barrio de Rafael donde nos hizo anécdotas sobre una vez, cuando era adolescente, que fumaba un cigarrillo con sus amigos, y paró un coche justo a su lado. El ocupante del coche les pidió fuego, y como era tarde, les preguntó que hacían por allí. Finalmente uno de los amigos reconoció al misterioso interlocutor, Fidel Castro, quien era asiduo a la Ostionera de San Lázaro desde sus tiempos de estudiante de derecho.
Por supuesto fuimos a la Ostionera, para tomar la verdadera cerveza cubana, Polar.
Bueno, la tomaron ellos, ya que a mí no me gusta la cerveza.
Un bar cubano es como un bar en cualquier lugar del planeta. Un camarero paciente a la espera de lo que guste a su clientela, y un par de hombres viendo el televisor, y comentando lo que haya, sea béisbol (deporte nacional), noticias o telenovelas.
Como anécdota del día debo comentar que en ese momento ponían una telenovela, en cuya trama la protagonista le era infiel al marido. La peña, como no, se puso de parte del cornudo... y como si pudieran intervenir de forma decisiva en el desenlace, increpaban a la mujer y animaban al marido a dejarla.
Rafael se apresuró a decir que al hombre cubano no le gusta la telenovela, y que si un hombre cubano ve una telenovela es cosa rara. Y reforzó su afirmación añadiendo que lo decía a pesar de haber producido la telenovela más famosa que se había proyectado en la televisión cubana.
Al día siguiente quedamos en ir al Acuario Nacional.
He encontrado esta entrevista a Rafael Migueles:
http://www.tvcubana.icrt.cu/noticias/el-meandro-de-la-produccion-audiovisual/
- Mmmm ¡me encanta la fresa! Ahorita la exportan y para nosotros agua con azúcar...
http://www.youtube.com/watch?v=DROGxZTOKM0&feature=related
Pues era visita obligatoria, por supuesto.
Antes de llegar, vía chat, Rafael nos había hablado de ella. Años atrás, cuando la URSS vigilaba al Sherif Yankee desde el Este de Europa, y mantenía relaciones estratégicas con Cuba y acuerdos comerciales, era posible encontrar en la isla una mayor diversidad de artículos de consumo, de todo tipo. Si bien, hubo un primer periodo, después de la Revolución, de dificultades económicas debidas a las consecuencias del conflicto armado, la fuga de talentos y capitales y los sabotajes impuestos por el señor imperial. En la década de los 70 y los 80 la economía cubana consiguió remontar.
Por aquel entonces Coppelia era considerada la heladería mejor surtida en sabores de La Habana.
En la actualidad, la llegada del turista y la dependencia de la divisa, han trasnformado en algo su fisonomía. Ahora está dividida en dos sectores, uno para el turista y otro para el cubano. La razón de la división es la cuestión de la equivalencia de precios, es decir. Los cubanos en peso, los turistas en CUC.
Muchos detractores de la Revolución opinan que la calidad en servicios y productos es mejor para el turista que para el cubano. A decir verdad, no lo comprobé, porque directamente nos metimos en la parte cubana. Calladitas pasábamos desapercibidas.
Normalmente hay cola en la entrada. Las colas cubanas son muy organizadas. El cubano es un profesional de la "cola" que allí significa trasero, por cierto.
Cuando quedan mesas libres los guardias de seguridad dan paso. Aquel día no tuvimos que esperar mucho.
A los cubanos les encanta comer helado, hay muchas heladerías y pizzerías, así como kioskos de comida rápida.
Una vez dentro nos sentamos en una mesa para tres, y un chico se acercó para saber qué íbamos a tomar. Rafael preguntó qué sabores había. El chico dijo que de momento solo fresa, porque el chocolate se había agotado. Más tarde ví pasar alguno de vainilla también.
Nos preguntó cuantas raciones queríamos, tras indicar que normalmente suelen ser dos, y le pedimos que nos mostrara una ración. Nos señaló la mesa que estaba frente a la nuestra, donde había un chico entusiasmado con un plato de plástico rosa alargado, en cuyo interior había cinco o seis bolas de helado.
Le dijimos que entonces solo una.
Se me ocurrió hacer una broma sobre lo rápido que se acaban los helados en la zona cubana si todos piden dos raciones de cinco o seis bolas. La próxima vez iré a la zona "guiri" a comprobar como son las raciones...
Por su puesto, hablamos de cine, ya que Rafael es productor de cine y televisión. El cine cubano es una de las principales muestras de cómo hacer producciones de calidad sin contar con los presupuestos millonarios de Hollywood en EEUU, u otros paises.
El organismo del que depende la cinematografía cubana es el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica).
La primera película cubana que ví fue "Vampiros en la Habana" (1987). Una producción animada, con un guión de lo más original y divertidísima. Cuenta la historia de Joseph o Pepito, un vampiro libertario.
http://www.youtube.com/watch?v=0w3txm-PfL4&feature=related
Se desarrolla la historia durante la dictadura de Machado, y su director es Juan Padrón. En una encuesta realizada en 2009 sobre las 100 mejores producciones cinematográficas mundiales, ocupó el número 50.
La charla me llevó a conocer el significado de la famosa frase que "Pepito" dice a un taxista en una de las secuencias, y que yo he repetido sin ton ni son durante toda mi vida:
-¡Paragüeroooo!
Significa mal conductor...
El cine reciente ha sido más publicitado en España, debido a la colaboración entre ambos paises. El intercambio de profesionales ha sido continuo, y algún director español ha estudiado cine en Cuba, caso de Benito Zambrano (Solas).
Para los cubanos, tanto el cine como el teatro están a precios muy asequibles, ya que a diferencia que en nuestros paises, la cultura no se considera un bien de mercado, sino un bien general.
La vida social del cubano transcurre en la calle o en los centros lúdicos culturales. La Casa de la Música, para bailar salsa, los museos (hay muchos y de diversas temáticas), cine, teatro, música en directo...
Tras los helados de fresa, nos fuimos a dar un paseo por las calles oscuras del Vedado. Visitamos el barrio de Rafael donde nos hizo anécdotas sobre una vez, cuando era adolescente, que fumaba un cigarrillo con sus amigos, y paró un coche justo a su lado. El ocupante del coche les pidió fuego, y como era tarde, les preguntó que hacían por allí. Finalmente uno de los amigos reconoció al misterioso interlocutor, Fidel Castro, quien era asiduo a la Ostionera de San Lázaro desde sus tiempos de estudiante de derecho.
Por supuesto fuimos a la Ostionera, para tomar la verdadera cerveza cubana, Polar.
Bueno, la tomaron ellos, ya que a mí no me gusta la cerveza.
Un bar cubano es como un bar en cualquier lugar del planeta. Un camarero paciente a la espera de lo que guste a su clientela, y un par de hombres viendo el televisor, y comentando lo que haya, sea béisbol (deporte nacional), noticias o telenovelas.
Como anécdota del día debo comentar que en ese momento ponían una telenovela, en cuya trama la protagonista le era infiel al marido. La peña, como no, se puso de parte del cornudo... y como si pudieran intervenir de forma decisiva en el desenlace, increpaban a la mujer y animaban al marido a dejarla.
Rafael se apresuró a decir que al hombre cubano no le gusta la telenovela, y que si un hombre cubano ve una telenovela es cosa rara. Y reforzó su afirmación añadiendo que lo decía a pesar de haber producido la telenovela más famosa que se había proyectado en la televisión cubana.
Al día siguiente quedamos en ir al Acuario Nacional.
He encontrado esta entrevista a Rafael Migueles:
http://www.tvcubana.icrt.cu/noticias/el-meandro-de-la-produccion-audiovisual/
sábado, 8 de enero de 2011
La despedida de Silvia y Txua. La educación en Cuba.
Se había cumplido una semana de nuestra llegada a La Habana, y en el hotel, mientras desayunábamos con Silvia y Txua, pasamos revista a nuestras experiencias. La sensación de todos era muy parecida. Tuvimos una primera fase de desconcierto, motivado por el distinto ecosistema urbano y social que encontramos en La Habana. Todos coincidimos en la progresiva adapatación con el medio que habíamos sufrido desde el primer día hasta ahora.
Ya no nos considerábamos extraños al otro lado del charco, en realidad nunca lo fuimos. Silvia y Txua parecían tristes, pues en pocas horas partirían a España. Ambos pensaban que hubieran necesitado más de una semana para culminar su estancia en la perla del Caribe.
Justo en el momento en que empezábamos a disfrutar hasta el fondo, cuando nuestros prejuicios capitalistas habían sido barridos por las tormentas tropicales que, de vez en cuando, nos sacudían tras un "chorro" de sol. Cuando los colores, sabores, olores y sonidos de la ciudad se entremezclaban con nuestros fluidos corporales... Cuando comenzábamos a "sentir Cuba", empezaba para nosotras el principio del fin, y para ellos el final absoluto.
Por la mañana decidimos acompañar a Silvia y Txua a La Habana Vieja, ya que no habíamos vuelto desde el primer día.
Teníamos un plan concreto: Habana Vieja, visita a la Escuela de Primaria de la Plaza Vieja para llevar material que Silvia, que es maestra de primaria en Valencia, llevaba. Paseo por las calles Muralla, Mercader, etc, y luego, visita al Museo de la Revolución, situado en la Avenida de las Misiones, junto al de Bellas Artes.
Posteriormente volveríamos a La Rampa donde había un mercadillo con artesanía, para comprar regalos.
Nuestra segunda visita a La Habana Vieja fue muy distinta a la primera. Es como si ellos mismos se hubieran acostumbrado a nosotros, y ya no nos trataban como turistas novatillos recién llegados.
El paseo fue mucho más distendido, y no hubo tanto "asalta turista".
Del paseo por Muralla nos llevamos el recuerdo de un curioso cartel en un taller que decía: "No se hacen trabajos particulares. Eviten las molestias"
El estado de conservación de la calle es deficitario y a medida que nos acercábamos a la Plaza Vieja iba mejorando.
La restauración de La Habana Vieja se está ejecutando con ayuda extranjera, España entre otros. El coste de los materiales de construcción es muy caro, y las isla no los produce.
Una vez en el colegio, las maestras, el secretario y la directora nos hicieron un caluroso recibimiento, y nos guiaron por el interior, para mostrarnos los preparativos previos al inicio de curso, que sería justo al día siguiente de nuestra vuelta. ¡Una auténtica pena!
Las instalaciones son humildes, pero no más que las de muchos colegios de primaria españoles de barrios obreros, al menos, andaluces. Todas las aulas cuentan con un televisor. Sobre las mesas de cada alumno reparten material; libros, cuadernos y lápices. Si bien un simpático "barman" nos comentó días antes que la gratuidad educativa cubana había que "entre comillarla", y que tenían que comprar el material que era muy caro, cuando lo referimos en el colegio, los profesores lo negaron rotundamente, así como, días más tarde lo hizo un camarero de nuestro hotel, al volver a insistir en el tema para saber que opinaban otros. Este incluso se enfadó y gritó: ¡Eso es menriraaaaa!
Todos los maestros y trabajadores de la educación, en general, se sienten sumamente orgullosos de su sistema educativo, que ha permitido que Cuba sea el país más alfabetizado del mundo.
Al igual que exportan médicos, exportan maestros a las zonas paupérrimas de otros paises. Sin ir más lejos, el programa usado en Sevilla para la alfabetización en áreas sociales deprimidas económicamente, el famoso "Yo, si puedo", ha sido diseñado por especialistas cubanos. Dejo estos enlaces informativos sobre el mismo.
http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9todo_de_alfabetizaci%C3%B3n_%22Yo,_s%C3%AD_puedo%22
http://yosipuedosevilla.wordpress.com/
Os dejo también otros enlaces sobre el sistema educativo cubano:
http://www.dgb.sep.gob.mx/tramites/revalidacion/Estruc_sist_edu/Estud-CUBA.pdf
http://www.rimed.cu/
El profesor y el maestro cubano tiene que especializarse en pedagogía, de hecho es una carrera en sí. Podeis consultar aquí, y no perdais de vista el punto sobre el acceso a la profesión.
http://www.oei.es/quipu/cuba/informe_docentes.pdf
Esto es indicativo de la importancia que dan a la calidad en la educación. Y es algo que posteriormente repercute en la formación de grandes profesionales en cada rama.
Dando un paseo llegamos al Museo de la Revolución, cuya entrada se cobra en divisa a los extranjeros y en peso a los cubanos (2 pesos)
El Museo de la Revolución está dedicado a contar la historia reciente de Cuba, desde la dictadura de Batista, pasando por el desembarco del Granma, hasta el triunfo. La tensión con EEUU, y los múltiples ataques del poderoso vecino que han tenido que enfrentar, entre los que se cuentan la introducción de virus bacteriológicos para envenenar aguas y campos. Como consecuencia, cada año el estado tiene que invertir una cantidad importante en desinfectar y mantener saludables aguas y vegetación. El más lamentable para mí, es el que afectó en los años 80 a más de 100 bebés de un hospital pediátrico que fueron envenenados por un sabotaje terrorista de la contra revolución subvencionada por la ultra derecha cubana instalada en Miami, y por EEUU. Murieron. O la voladura de un avión comercial de Cubana con los pasajeros dentro, por obra y arte de Posada Carriles, que será juzgado en EEUU por jurar en falso sobre la biblia (tócate los huevos). Este ser despreciable es el jefe de la señorita que acusa a Julian Assange de violación, la cual es de origen cubano.
En un patio exterior se encuentran los "carros de combate", son en realidad tractores para el campo que durante la lucha armada trasnformaron en tanques, iniciando así la tradición "recicladora" que mantienen intacta. Allí está además, el Granma, yate usado por los expedicionarios cubanos encabezados por Fidel, para desembarcar en Cuba, tras una travesía de locura.
No pudimos verlo entero porque se estaba restaurando parte del museo, pero si van a La Habana, no se lo pierdan.
Finalmente volvimos al hotel en un Coco Taxi, tras unas compras nos despedimos de Silvia y Txua que decían adiós a sus vacaciones.
El resto del día fue muy interesante, pero lo contaré en otra entrega.
Ya no nos considerábamos extraños al otro lado del charco, en realidad nunca lo fuimos. Silvia y Txua parecían tristes, pues en pocas horas partirían a España. Ambos pensaban que hubieran necesitado más de una semana para culminar su estancia en la perla del Caribe.
Justo en el momento en que empezábamos a disfrutar hasta el fondo, cuando nuestros prejuicios capitalistas habían sido barridos por las tormentas tropicales que, de vez en cuando, nos sacudían tras un "chorro" de sol. Cuando los colores, sabores, olores y sonidos de la ciudad se entremezclaban con nuestros fluidos corporales... Cuando comenzábamos a "sentir Cuba", empezaba para nosotras el principio del fin, y para ellos el final absoluto.
Por la mañana decidimos acompañar a Silvia y Txua a La Habana Vieja, ya que no habíamos vuelto desde el primer día.
Teníamos un plan concreto: Habana Vieja, visita a la Escuela de Primaria de la Plaza Vieja para llevar material que Silvia, que es maestra de primaria en Valencia, llevaba. Paseo por las calles Muralla, Mercader, etc, y luego, visita al Museo de la Revolución, situado en la Avenida de las Misiones, junto al de Bellas Artes.
Posteriormente volveríamos a La Rampa donde había un mercadillo con artesanía, para comprar regalos.
Nuestra segunda visita a La Habana Vieja fue muy distinta a la primera. Es como si ellos mismos se hubieran acostumbrado a nosotros, y ya no nos trataban como turistas novatillos recién llegados.
El paseo fue mucho más distendido, y no hubo tanto "asalta turista".
Del paseo por Muralla nos llevamos el recuerdo de un curioso cartel en un taller que decía: "No se hacen trabajos particulares. Eviten las molestias"
El estado de conservación de la calle es deficitario y a medida que nos acercábamos a la Plaza Vieja iba mejorando.
La restauración de La Habana Vieja se está ejecutando con ayuda extranjera, España entre otros. El coste de los materiales de construcción es muy caro, y las isla no los produce.
Una vez en el colegio, las maestras, el secretario y la directora nos hicieron un caluroso recibimiento, y nos guiaron por el interior, para mostrarnos los preparativos previos al inicio de curso, que sería justo al día siguiente de nuestra vuelta. ¡Una auténtica pena!
Las instalaciones son humildes, pero no más que las de muchos colegios de primaria españoles de barrios obreros, al menos, andaluces. Todas las aulas cuentan con un televisor. Sobre las mesas de cada alumno reparten material; libros, cuadernos y lápices. Si bien un simpático "barman" nos comentó días antes que la gratuidad educativa cubana había que "entre comillarla", y que tenían que comprar el material que era muy caro, cuando lo referimos en el colegio, los profesores lo negaron rotundamente, así como, días más tarde lo hizo un camarero de nuestro hotel, al volver a insistir en el tema para saber que opinaban otros. Este incluso se enfadó y gritó: ¡Eso es menriraaaaa!
Todos los maestros y trabajadores de la educación, en general, se sienten sumamente orgullosos de su sistema educativo, que ha permitido que Cuba sea el país más alfabetizado del mundo.
Al igual que exportan médicos, exportan maestros a las zonas paupérrimas de otros paises. Sin ir más lejos, el programa usado en Sevilla para la alfabetización en áreas sociales deprimidas económicamente, el famoso "Yo, si puedo", ha sido diseñado por especialistas cubanos. Dejo estos enlaces informativos sobre el mismo.
http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9todo_de_alfabetizaci%C3%B3n_%22Yo,_s%C3%AD_puedo%22
http://yosipuedosevilla.wordpress.com/
Os dejo también otros enlaces sobre el sistema educativo cubano:
http://www.dgb.sep.gob.mx/tramites/revalidacion/Estruc_sist_edu/Estud-CUBA.pdf
http://www.rimed.cu/
El profesor y el maestro cubano tiene que especializarse en pedagogía, de hecho es una carrera en sí. Podeis consultar aquí, y no perdais de vista el punto sobre el acceso a la profesión.
http://www.oei.es/quipu/cuba/informe_docentes.pdf
Esto es indicativo de la importancia que dan a la calidad en la educación. Y es algo que posteriormente repercute en la formación de grandes profesionales en cada rama.
Dando un paseo llegamos al Museo de la Revolución, cuya entrada se cobra en divisa a los extranjeros y en peso a los cubanos (2 pesos)
El Museo de la Revolución está dedicado a contar la historia reciente de Cuba, desde la dictadura de Batista, pasando por el desembarco del Granma, hasta el triunfo. La tensión con EEUU, y los múltiples ataques del poderoso vecino que han tenido que enfrentar, entre los que se cuentan la introducción de virus bacteriológicos para envenenar aguas y campos. Como consecuencia, cada año el estado tiene que invertir una cantidad importante en desinfectar y mantener saludables aguas y vegetación. El más lamentable para mí, es el que afectó en los años 80 a más de 100 bebés de un hospital pediátrico que fueron envenenados por un sabotaje terrorista de la contra revolución subvencionada por la ultra derecha cubana instalada en Miami, y por EEUU. Murieron. O la voladura de un avión comercial de Cubana con los pasajeros dentro, por obra y arte de Posada Carriles, que será juzgado en EEUU por jurar en falso sobre la biblia (tócate los huevos). Este ser despreciable es el jefe de la señorita que acusa a Julian Assange de violación, la cual es de origen cubano.
En un patio exterior se encuentran los "carros de combate", son en realidad tractores para el campo que durante la lucha armada trasnformaron en tanques, iniciando así la tradición "recicladora" que mantienen intacta. Allí está además, el Granma, yate usado por los expedicionarios cubanos encabezados por Fidel, para desembarcar en Cuba, tras una travesía de locura.
No pudimos verlo entero porque se estaba restaurando parte del museo, pero si van a La Habana, no se lo pierdan.
Finalmente volvimos al hotel en un Coco Taxi, tras unas compras nos despedimos de Silvia y Txua que decían adiós a sus vacaciones.
El resto del día fue muy interesante, pero lo contaré en otra entrega.
martes, 28 de diciembre de 2010
Camino a Varadero, una reserva de turistas en el paraiso Cubano.
El hospedaje en un hotel tiene sus ventajas, aunque también inconvenientes. Si el viajero busca enriquecerse de la experiencia, y alcanzar la simbiosis con el entorno, integrándose en la forma de vida del lugareño, la magia termina cuando al atravesar las puertas del hotel recuerdas que eres un turista, como cualquier otro.
El turista en Cuba es igual que el turista en cualquier otro país. A su llegada al hotel es agasajado con múltiples ofertas dirigidas a mostrar la isla al viajero. Hay paquetes para todos los gustos: Cultural, playero, político, rural, aventurero...
Nosotras queríamos estar a nuestro aire, pero todo el mundo nos dijo que había cosas que no debíamos perdernos, como la visita a Varadero y a Pinar del Río.
Después de preguntar por un paquete que incluía Matanzas, Cienfuegos y Santa Clara, ciudad que era nuestro verdadero objetivo. Y tras constatar que el grupo necesario para llevar a cabo dicho viaje no se había formado, decidimos contratar para el lunes una visita a Varadero.
El autobús tenía su primera parada en nuestro hotel, a las seis de la mañana. El viaje dura cuatro horas, más o menos. Varadero pertenece a Matanzas. El viaje por Matanzas resultó hermoso. La ciudad fue fundada en 1693 y está surcada por tres ríos: Yumurí, San Juan y Canímar.
El guía nos contó brevemente la Historia de Cuba, y algunas curiosidades sobre los lugares por donde pasaba en vehículo. Al otro lado de la ventana te asaltaba el verde de los campos llanos, y el azul del mar y los ríos.
El autobús paró en distintos complejos turísticos, según el presupuesto invertido. Nosotras compramos el más económico que te deja en un Centro Comercial, cuyas escaleras te llevan a la playa. Teníamos derecho a un almuerzo y a una toalla que nos dieron en una taquilla para guardar ropa.
Las tumbonas y las sombrillas son propiedad de los Meliá, y no podían usarse. El paisaje era de ensueño. Un inmenso mar azul cruzado por una línea celeste. Arena sedosa y fina, blanca como la planta de los pies. Cálida el agua y templado el suelo. Pero se respiraba tristeza, en contraste con la alegría diaria a la que habíamos asistido desde nuestra llegada. La razón de esa triste atmósfera se debía a que nos habíamos colado en una reserva capitalista dentro del paraiso socialista. La reserva del turista. Allí faltaba lo mejor de Cuba, el pueblo cubano. En su lugar, la playa estaba semi llena de turistas españoles y de otras nacionalidades, degustando los recursos naturales de la isla, pero apartados del pueblo. Matrimonios de "orden", él leyendo El Mundo, con polo blanco y banderita española en la solapa. Disfrutamos un rato de la playa, en compañía de una chica mallorquina. Dimos un paseo y nos fuimos a comer.
El centro comercial era como cualquiera en España, solo que los objetos de souvenir eran motivos cubanos: Cocotaxis de madera, maracas, pelotitas de béisbol... y revolucionarios, el Che Guevara.
Tengo que admitir que sentí dolor profundo por ver la figura del Comandante vendiéndose como los posters de Madonna en el Corte Inglés. Me negué a comprar nada que tuviera que ver con él, considerándolo una falta de respeto. La frase "Comprar al Che" me resulta repulsiva. Jamás he comprado nada con la cara del Comandante, tampoco en España. Ni camiseta, ni gorra, ni banderas. Y tampoco lo hice en Cuba.
El lugar era topográficamente hermoso, pero triste, por que era la prueba más fehaciente de cómo el bloqueo económico daña a la Revolución, obligando a la isla a ceder pequeños rincones paradisiacos a empresas foráneas hosteleras que las explotan, como lo explotan todo en sus paises de origen. Es la única vía que tienen para acceder a la divisa, tan necesaria para afrontar las duras sanciones que el Sherif Yankee les ha impuesto. No se le puede criticar, porque necesitan el turismo como agua de mayo, y los turistas quieren estar así, en complejos de lujo. Los señores que leen El Mundo con polo blanco y solapa de bandera de España no están interesados en conocer el modo de vida de los cubanos, sino que buscan sentirse ricos en un país con grandes dificultades económicas.
Deseando salir de la reserva y volver a Cuba, al pueblo cubano, nos encaminamos hasta el autobús, lanzando una furtiva mirada a una postal del Che, para despedirme del Comandante y decirle en silencio: "Comandante, solo espero que el uso comercial de tu imagen sirva en este caso para redistribuir la riqueza, y que la divisa se quede aquí, pero es detestable"
Por la noche cenamos con la pareja de valencianos, cuya experiencia varadera parecía haber sido mejor que la nuestra.
El turista en Cuba es igual que el turista en cualquier otro país. A su llegada al hotel es agasajado con múltiples ofertas dirigidas a mostrar la isla al viajero. Hay paquetes para todos los gustos: Cultural, playero, político, rural, aventurero...
Nosotras queríamos estar a nuestro aire, pero todo el mundo nos dijo que había cosas que no debíamos perdernos, como la visita a Varadero y a Pinar del Río.
Después de preguntar por un paquete que incluía Matanzas, Cienfuegos y Santa Clara, ciudad que era nuestro verdadero objetivo. Y tras constatar que el grupo necesario para llevar a cabo dicho viaje no se había formado, decidimos contratar para el lunes una visita a Varadero.
El autobús tenía su primera parada en nuestro hotel, a las seis de la mañana. El viaje dura cuatro horas, más o menos. Varadero pertenece a Matanzas. El viaje por Matanzas resultó hermoso. La ciudad fue fundada en 1693 y está surcada por tres ríos: Yumurí, San Juan y Canímar.
El guía nos contó brevemente la Historia de Cuba, y algunas curiosidades sobre los lugares por donde pasaba en vehículo. Al otro lado de la ventana te asaltaba el verde de los campos llanos, y el azul del mar y los ríos.
El autobús paró en distintos complejos turísticos, según el presupuesto invertido. Nosotras compramos el más económico que te deja en un Centro Comercial, cuyas escaleras te llevan a la playa. Teníamos derecho a un almuerzo y a una toalla que nos dieron en una taquilla para guardar ropa.
Las tumbonas y las sombrillas son propiedad de los Meliá, y no podían usarse. El paisaje era de ensueño. Un inmenso mar azul cruzado por una línea celeste. Arena sedosa y fina, blanca como la planta de los pies. Cálida el agua y templado el suelo. Pero se respiraba tristeza, en contraste con la alegría diaria a la que habíamos asistido desde nuestra llegada. La razón de esa triste atmósfera se debía a que nos habíamos colado en una reserva capitalista dentro del paraiso socialista. La reserva del turista. Allí faltaba lo mejor de Cuba, el pueblo cubano. En su lugar, la playa estaba semi llena de turistas españoles y de otras nacionalidades, degustando los recursos naturales de la isla, pero apartados del pueblo. Matrimonios de "orden", él leyendo El Mundo, con polo blanco y banderita española en la solapa. Disfrutamos un rato de la playa, en compañía de una chica mallorquina. Dimos un paseo y nos fuimos a comer.
El centro comercial era como cualquiera en España, solo que los objetos de souvenir eran motivos cubanos: Cocotaxis de madera, maracas, pelotitas de béisbol... y revolucionarios, el Che Guevara.
Tengo que admitir que sentí dolor profundo por ver la figura del Comandante vendiéndose como los posters de Madonna en el Corte Inglés. Me negué a comprar nada que tuviera que ver con él, considerándolo una falta de respeto. La frase "Comprar al Che" me resulta repulsiva. Jamás he comprado nada con la cara del Comandante, tampoco en España. Ni camiseta, ni gorra, ni banderas. Y tampoco lo hice en Cuba.
El lugar era topográficamente hermoso, pero triste, por que era la prueba más fehaciente de cómo el bloqueo económico daña a la Revolución, obligando a la isla a ceder pequeños rincones paradisiacos a empresas foráneas hosteleras que las explotan, como lo explotan todo en sus paises de origen. Es la única vía que tienen para acceder a la divisa, tan necesaria para afrontar las duras sanciones que el Sherif Yankee les ha impuesto. No se le puede criticar, porque necesitan el turismo como agua de mayo, y los turistas quieren estar así, en complejos de lujo. Los señores que leen El Mundo con polo blanco y solapa de bandera de España no están interesados en conocer el modo de vida de los cubanos, sino que buscan sentirse ricos en un país con grandes dificultades económicas.
Deseando salir de la reserva y volver a Cuba, al pueblo cubano, nos encaminamos hasta el autobús, lanzando una furtiva mirada a una postal del Che, para despedirme del Comandante y decirle en silencio: "Comandante, solo espero que el uso comercial de tu imagen sirva en este caso para redistribuir la riqueza, y que la divisa se quede aquí, pero es detestable"
Por la noche cenamos con la pareja de valencianos, cuya experiencia varadera parecía haber sido mejor que la nuestra.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Un paseo por el mercado. La Regla cubana. Guanabacoa.
La mañana del domingo la aprovechamos visitando un mercado agroalimentario. En la Habana se establecen mercados estatales y cooperativos. Los segundos suelen estar mejor surtidos, pero los precios de los productos son menos económicos.
Los mercados tienen el aspecto de lo que habitualmente solemos llamar en España "Los gitanos" o "El piojillo". Es decir, mercados ambulantes, con sencillos puestos o establecimientos, fabricados con materiales ligeros, fácilmente montables y desmontables. En ellos se venden productos agrarios típicos de la zona del Caribe. Yuca, guayaba, plátano, mamoncillos, maní, aguacates, papas, boniatos. Son nombres, aspectos y texturas extraños para un Europeo. De vez en cuando una mujer te ofrece una "javita", que es una bolsa de plástico. La bolsa de plástico suele estar muy valorada y se vende por un precio de cincuenta céntimos de peso más o menos. La razón de que se le otorgue tal valor es porque escasea, siendo el plástico un derivado del petróleo.
Llama la atención que sea visto como elemento de avance cuando en algunos países Europeos se tiende a su eliminación, alegando que daña el medio ambiente.
De hecho, en algunos paises centro Europeos las tiendas te venden una o dos bolsas de plástico grandes que la gente aprovecha hasta que se rompen. En España suele usarse el carro de la compra con ruedas.
Muchos extranjeros llenan sus maletas de bolsas de plástico para poder regalarlas en las Isla. Es una práctica ésta que me choca y me desalienta. Llegar allí cargado de javitas, caramelos y demás "chuches" del mundo capitalistas, mostrándoles lo que presuntamente nos sobra. Algunos esperan toparse con un extranjero para llevarse algún extra a casa, otros sonríen y agradecen, y muchos se sienten humillados.
En el mercado venden también productos cárnicos, lácteos y huevos. Rafael, que a estas alturas del relato y de nuestras vidas era y es nuestro primo cubano, nos guiaba animado en su interés particular de que conociésemos la vida diaria de un cubano.
Compró yuca y aguacates, y me hizo probar una tableta de maní con azúcar tostada. Nos explicó que los productos no siempre se encuentran con facilidad. A veces no hay papas, a veces no hay huevos. Cuando pensamos en los hiper mercados sobre surtidos de alimentos en el mundo capitalista y los comparamos con estos mercados, muchas veces solemos olvidarnos de que el sistema de producción es distinto. El sistema de explotación al que somos sometidos los trabajadores es extensivo a los vegetales y los animales. Es decir, siempre hay huevos, porque mantienen a las gallinas confinadas en naves con luz artificial. Siempre hay papas, y todo tipo de tubérculos y vegetales, porque el ciclo vegetal y animal no existe en el mundo capitalista, y se altera mediante el uso de la química y la tecnología.
Debemos reflexionar sobre esos temas, ya que una de las razones que está llevando a la alteración de nuestro medio ambiente es esa relación histérica con él.
Mientras hablábamos de la problemática productiva particular de Cuba no podía evitar acordarme de mi abuela o mi padre cuando afirman que la fruta de "antes" sabía mejor.
Por la tarde fuimos a visitar al hermano de Rafael, que vive en Guanabacoa, perteneciente al Municipio de Regla.
Regla es un nombre familiar para los andaluces ya que existe una virgen de Regla en Chipiona, que es también, negra. Es de origen cubano, y antes africano. Una pervivencia de la religión africana dentro del catolicismo.
El sincretismo de las religiones durante la historia se ha traducido en la asimilación de las tradiciones y el mestizaje. Muchas de las festividades religiosas de nuestro calendario corresponden con antiguas celebraciones paganas. Pues del mismo modo, la Virgen de Regla representa a Yemayá, que es la dueña de los océanos.
La santería y el cristianismo se mezclan en Cuba con otras religiones. Existen muchas personas que practican y creen en el espiritismo, que nada tiene que ver con la OuiJa.
De todos estos temas pudimos hablar con el hermano y el primo de Rafael. Vive en una casita muy sencilla, a la que se accede a través de un porche, cuya puerta siempre está abierta. Su hija es dentista, y explicó lo sacrificado de la vida de un médico en Cuba, ya que la medicina es un servicio y no un acto lucrativo.
Nos hablaron de su vida de militares, y contaron anécdotas sobre la Revolución, y las luchas de liberación en África, donde Rafael ha estado.
Nos hablaron de Fidel, Raul, de lo sacrificado de un guerrillero, de las luces y las sombras. Poco a poco se hizo de noche, allí en familia, sintiéndonos como en casa. Tan lejos y tan cerca.
Volvimos a la Habana en el coche de Leandro, el cirujano.
Los mercados tienen el aspecto de lo que habitualmente solemos llamar en España "Los gitanos" o "El piojillo". Es decir, mercados ambulantes, con sencillos puestos o establecimientos, fabricados con materiales ligeros, fácilmente montables y desmontables. En ellos se venden productos agrarios típicos de la zona del Caribe. Yuca, guayaba, plátano, mamoncillos, maní, aguacates, papas, boniatos. Son nombres, aspectos y texturas extraños para un Europeo. De vez en cuando una mujer te ofrece una "javita", que es una bolsa de plástico. La bolsa de plástico suele estar muy valorada y se vende por un precio de cincuenta céntimos de peso más o menos. La razón de que se le otorgue tal valor es porque escasea, siendo el plástico un derivado del petróleo.
Llama la atención que sea visto como elemento de avance cuando en algunos países Europeos se tiende a su eliminación, alegando que daña el medio ambiente.
De hecho, en algunos paises centro Europeos las tiendas te venden una o dos bolsas de plástico grandes que la gente aprovecha hasta que se rompen. En España suele usarse el carro de la compra con ruedas.
Muchos extranjeros llenan sus maletas de bolsas de plástico para poder regalarlas en las Isla. Es una práctica ésta que me choca y me desalienta. Llegar allí cargado de javitas, caramelos y demás "chuches" del mundo capitalistas, mostrándoles lo que presuntamente nos sobra. Algunos esperan toparse con un extranjero para llevarse algún extra a casa, otros sonríen y agradecen, y muchos se sienten humillados.
En el mercado venden también productos cárnicos, lácteos y huevos. Rafael, que a estas alturas del relato y de nuestras vidas era y es nuestro primo cubano, nos guiaba animado en su interés particular de que conociésemos la vida diaria de un cubano.
Compró yuca y aguacates, y me hizo probar una tableta de maní con azúcar tostada. Nos explicó que los productos no siempre se encuentran con facilidad. A veces no hay papas, a veces no hay huevos. Cuando pensamos en los hiper mercados sobre surtidos de alimentos en el mundo capitalista y los comparamos con estos mercados, muchas veces solemos olvidarnos de que el sistema de producción es distinto. El sistema de explotación al que somos sometidos los trabajadores es extensivo a los vegetales y los animales. Es decir, siempre hay huevos, porque mantienen a las gallinas confinadas en naves con luz artificial. Siempre hay papas, y todo tipo de tubérculos y vegetales, porque el ciclo vegetal y animal no existe en el mundo capitalista, y se altera mediante el uso de la química y la tecnología.
Debemos reflexionar sobre esos temas, ya que una de las razones que está llevando a la alteración de nuestro medio ambiente es esa relación histérica con él.
Mientras hablábamos de la problemática productiva particular de Cuba no podía evitar acordarme de mi abuela o mi padre cuando afirman que la fruta de "antes" sabía mejor.
Por la tarde fuimos a visitar al hermano de Rafael, que vive en Guanabacoa, perteneciente al Municipio de Regla.
Regla es un nombre familiar para los andaluces ya que existe una virgen de Regla en Chipiona, que es también, negra. Es de origen cubano, y antes africano. Una pervivencia de la religión africana dentro del catolicismo.
El sincretismo de las religiones durante la historia se ha traducido en la asimilación de las tradiciones y el mestizaje. Muchas de las festividades religiosas de nuestro calendario corresponden con antiguas celebraciones paganas. Pues del mismo modo, la Virgen de Regla representa a Yemayá, que es la dueña de los océanos.
La santería y el cristianismo se mezclan en Cuba con otras religiones. Existen muchas personas que practican y creen en el espiritismo, que nada tiene que ver con la OuiJa.
De todos estos temas pudimos hablar con el hermano y el primo de Rafael. Vive en una casita muy sencilla, a la que se accede a través de un porche, cuya puerta siempre está abierta. Su hija es dentista, y explicó lo sacrificado de la vida de un médico en Cuba, ya que la medicina es un servicio y no un acto lucrativo.
Nos hablaron de su vida de militares, y contaron anécdotas sobre la Revolución, y las luchas de liberación en África, donde Rafael ha estado.
Nos hablaron de Fidel, Raul, de lo sacrificado de un guerrillero, de las luces y las sombras. Poco a poco se hizo de noche, allí en familia, sintiéndonos como en casa. Tan lejos y tan cerca.
Volvimos a la Habana en el coche de Leandro, el cirujano.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Las Playas del Este. El malecón de noche.
El fin de semana lo planeamos con sabor a playa. El sábado por la mañana nos dirigimos a las Playas del Este.
Quedamos, de nuevo, con la pareja valenciana, Silvia y Txua. Fuimos en taxi hasta el Parque Central, donde hay una parada de autobuses que conducen a las Playas del Este. Las playas del Este están, más o menos a 30 km de La Habana, y son zonas de residencia estival. Están en el siguiente orden: Bucaranao, Megano, Santa María del Mar, Boca Ciega, Guanabo, Jibacoa y Tropico.
Nos quedamos en la última. El lugar resulta paradisiaco, aunque el entorno está urbanizado. Hay una bajada a la playa con un aparcamiento o "parqueo", así le llaman ellos, donde los cubanos pagan en pesos cubanos y los turistas en divisa.
Observamos los edificios, bloques de pisos, similares a los existentes en la ciudad, solo que más bajos, y con estilo playero. Son áreas residenciales con aspecto de ciudad jardín. Fotografiamos un autobús cedido por los Pastores de la Paz de EEUU, estaba adornado con pintadas anti bloqueo y de apoyo a la revolución, era un autobús escolar típico americano.
Bajamos por el sendero donde se encontraba el parqueo. Había un chiringuito del que salían dos jóvenes con comida envasada en cajas de cartón, para venderla en la playa.
A la entrada había un sitio de alquiler de sombrillas y tumbonas; a 1 cuc la sombrilla y 3 cuc la tumbona, por el tiempo que estuvieras.
Cogimos 2 sombrillas y 4 tumbonas. Nos dimos nuestro segundo baño caribeño, esta vez en aguas más apetecibles que la vez anterior. La blanca y finísima arena se incrustaba en los poros, quedando tatuada en la piel. El agua es azul marino, cerca de la orilla, y se ve una línea celeste en el horizonte, para luego continuar azul marino, y cristalina. Nos metimos sin dudarlo, sabiendo ya que su temperatura es cálida, y no te va a dar un calambre al entrar, como suele ocurrir en las playas onubenses, o en algunas gaditanas.
Luego nos dispusimos a tomar asiento en la tumbona, protegidos por la sombrilla, ya que la perpendicularidad de los rayos solares sobre la capa atmosférica, eso que hace que el trópico tenga ese clima y esa amplitud térmica, se advierte de un modo sistemático sobre nuestras europeos cuerpos, aunque vengamos del Mediterráneo. La absorción de calor es mucho más amplia que en España, y el calor a palo seco, más inaguantable. Vamos, que no se aguanta mucho "de cara al sol" en el Caribe, será por eso que hay pocos fascistas.
Personalmente continué mi estudio particular sobre el estilo de vida cubano, basado en la observación. Se ve que en Cuba, como en España, y como supongo en medio mundo, se lleva también el estilo dominguero, o playero de fin de semana. Las familias cubanas alquilaban las sombrillas (no pude saber si al mismo precio o en peso cubano, pero las mismas que nosotros). El dato que más salta a la vista es que están casi todo el rato comiendo: Fruta (mamoncillos y uvas), carne de cerdo y pollo (en porciones que compraban en los envases de cartón) o pescado.
La fruta es vendida por vendedores ambulantes y la comida sale de los chiringuitos.
Como venía siendo constumbre un hombre se presentó, mejor dicho, se incorporó a nuestra conversación. Estaba en la playa con su hija, su atuendo recordaba al de un pijo español (gorrita y camiseta estilo polo) Todo lo que llevaba puesto eran regalos de su hermano, que vive en Mallorca, con una mujer española. Estaba resentido por haber tenido, según él, peor suerte que su hermano, del que habló de modo desconsiderado. Acusaba a todos, a su hermano, su cuñada española, Fidel Castro, Raul Castro, de su gran desdicha. Los primeros por no darle asilo en su casa en España, y no enivarle remesas. Los segundos por establecer un sistema comunista en la isla que les tenía "así de mal".
Mientras decía esto, observé en su sombrilla que no le faltaba un perejil. Luego comentó que él no necesitaba trabajar para vivir, y que su hija era una chica muy inteligente y bien preparada. Que los jóvenes cubanos eran cultos e inteligentes. Qué el gran problema de Cuba era que la gran mayoría de los cubanos son fidelistas, y por tanto, así no podían cambiar las cosas. Se lamentaba de que su madre no quería irse de Cuba, y él estaba condenado a cuidarla de por vida. Al referirse a Fidel hizo un gesto con la mano, tocándose la barba. Luego se volvió a la sombrilla, compró comida y se sentó a comer.
A las 15.00 el calor era insoportable, y los rayos de sol parecían alfileres clavándose sin piedad en mis piernas. No podíamos resistir más y decidimos volver a la Habana.
Durante la noche, tras cenar, nos fuimos al Malecón, donde se celebraba un Festival de Salsa, en la Tribuna Anti Imperialista.
Estaba lleno de gente joven, y más que salsa, lo que sonó fue reaggeton, que hace furor también en la isla. Durante la noche, el Malecón está iluminado hasta cierta hora, muy poco iluminado, no obstante. Casi todo el recorrido que da a la zona habitada está vigilado por policías, que se colocan de dos en dos.
La seguridad en Cuba se realiza de modo preventivo. Hay una vigilancia abundante en todas las calles.
Rafael Migueles nos comentó que la misión de esta policía es proteger a la gente de posibles delincuentes, y que este sistema de seguridad fue desarrollado a petición de la mayoría. Si observan alguna persona en actitud extraña, o si alguien les requiere, o si ven a alguna persona con aspecto delincuente que no es habitual de la zona, le toman los datos, y le informan de que está siendo vigilado.
El Malecón es punto de encuentro de parejas y grupos de amigos. A simple vista resulta romántica su visión, alumbrado, ya, tan solo, por la luz de la luna.
Quedamos, de nuevo, con la pareja valenciana, Silvia y Txua. Fuimos en taxi hasta el Parque Central, donde hay una parada de autobuses que conducen a las Playas del Este. Las playas del Este están, más o menos a 30 km de La Habana, y son zonas de residencia estival. Están en el siguiente orden: Bucaranao, Megano, Santa María del Mar, Boca Ciega, Guanabo, Jibacoa y Tropico.
Nos quedamos en la última. El lugar resulta paradisiaco, aunque el entorno está urbanizado. Hay una bajada a la playa con un aparcamiento o "parqueo", así le llaman ellos, donde los cubanos pagan en pesos cubanos y los turistas en divisa.
Observamos los edificios, bloques de pisos, similares a los existentes en la ciudad, solo que más bajos, y con estilo playero. Son áreas residenciales con aspecto de ciudad jardín. Fotografiamos un autobús cedido por los Pastores de la Paz de EEUU, estaba adornado con pintadas anti bloqueo y de apoyo a la revolución, era un autobús escolar típico americano.
Bajamos por el sendero donde se encontraba el parqueo. Había un chiringuito del que salían dos jóvenes con comida envasada en cajas de cartón, para venderla en la playa.
A la entrada había un sitio de alquiler de sombrillas y tumbonas; a 1 cuc la sombrilla y 3 cuc la tumbona, por el tiempo que estuvieras.
Cogimos 2 sombrillas y 4 tumbonas. Nos dimos nuestro segundo baño caribeño, esta vez en aguas más apetecibles que la vez anterior. La blanca y finísima arena se incrustaba en los poros, quedando tatuada en la piel. El agua es azul marino, cerca de la orilla, y se ve una línea celeste en el horizonte, para luego continuar azul marino, y cristalina. Nos metimos sin dudarlo, sabiendo ya que su temperatura es cálida, y no te va a dar un calambre al entrar, como suele ocurrir en las playas onubenses, o en algunas gaditanas.
Luego nos dispusimos a tomar asiento en la tumbona, protegidos por la sombrilla, ya que la perpendicularidad de los rayos solares sobre la capa atmosférica, eso que hace que el trópico tenga ese clima y esa amplitud térmica, se advierte de un modo sistemático sobre nuestras europeos cuerpos, aunque vengamos del Mediterráneo. La absorción de calor es mucho más amplia que en España, y el calor a palo seco, más inaguantable. Vamos, que no se aguanta mucho "de cara al sol" en el Caribe, será por eso que hay pocos fascistas.
Personalmente continué mi estudio particular sobre el estilo de vida cubano, basado en la observación. Se ve que en Cuba, como en España, y como supongo en medio mundo, se lleva también el estilo dominguero, o playero de fin de semana. Las familias cubanas alquilaban las sombrillas (no pude saber si al mismo precio o en peso cubano, pero las mismas que nosotros). El dato que más salta a la vista es que están casi todo el rato comiendo: Fruta (mamoncillos y uvas), carne de cerdo y pollo (en porciones que compraban en los envases de cartón) o pescado.
La fruta es vendida por vendedores ambulantes y la comida sale de los chiringuitos.
Como venía siendo constumbre un hombre se presentó, mejor dicho, se incorporó a nuestra conversación. Estaba en la playa con su hija, su atuendo recordaba al de un pijo español (gorrita y camiseta estilo polo) Todo lo que llevaba puesto eran regalos de su hermano, que vive en Mallorca, con una mujer española. Estaba resentido por haber tenido, según él, peor suerte que su hermano, del que habló de modo desconsiderado. Acusaba a todos, a su hermano, su cuñada española, Fidel Castro, Raul Castro, de su gran desdicha. Los primeros por no darle asilo en su casa en España, y no enivarle remesas. Los segundos por establecer un sistema comunista en la isla que les tenía "así de mal".
Mientras decía esto, observé en su sombrilla que no le faltaba un perejil. Luego comentó que él no necesitaba trabajar para vivir, y que su hija era una chica muy inteligente y bien preparada. Que los jóvenes cubanos eran cultos e inteligentes. Qué el gran problema de Cuba era que la gran mayoría de los cubanos son fidelistas, y por tanto, así no podían cambiar las cosas. Se lamentaba de que su madre no quería irse de Cuba, y él estaba condenado a cuidarla de por vida. Al referirse a Fidel hizo un gesto con la mano, tocándose la barba. Luego se volvió a la sombrilla, compró comida y se sentó a comer.
A las 15.00 el calor era insoportable, y los rayos de sol parecían alfileres clavándose sin piedad en mis piernas. No podíamos resistir más y decidimos volver a la Habana.
Durante la noche, tras cenar, nos fuimos al Malecón, donde se celebraba un Festival de Salsa, en la Tribuna Anti Imperialista.
Estaba lleno de gente joven, y más que salsa, lo que sonó fue reaggeton, que hace furor también en la isla. Durante la noche, el Malecón está iluminado hasta cierta hora, muy poco iluminado, no obstante. Casi todo el recorrido que da a la zona habitada está vigilado por policías, que se colocan de dos en dos.
La seguridad en Cuba se realiza de modo preventivo. Hay una vigilancia abundante en todas las calles.
Rafael Migueles nos comentó que la misión de esta policía es proteger a la gente de posibles delincuentes, y que este sistema de seguridad fue desarrollado a petición de la mayoría. Si observan alguna persona en actitud extraña, o si alguien les requiere, o si ven a alguna persona con aspecto delincuente que no es habitual de la zona, le toman los datos, y le informan de que está siendo vigilado.
El Malecón es punto de encuentro de parejas y grupos de amigos. A simple vista resulta romántica su visión, alumbrado, ya, tan solo, por la luz de la luna.
domingo, 17 de octubre de 2010
Sara, guerrillera y "mami" de guerrillero.
El camino por la Avenida 23 nos llevó hasta el Jardín Zoológico, situado en Nuevo Vedado. Justo a la espalda se encuentra un conjunto de bloques de pisos habitados, en su mayoría, por antiguos guerrilleros de Sierra Maestra.
La Revolución les ofreció ayuda y ellos edificaron sus propias viviendas. En ese barrio vivieron gente como el Che Guevara, cuya casa está frente al Centro de Estudios, y otros guerrilleros, como Almeida. También Vilma Espín, y Celia, la hermana de Fidel y Raul.
Muchos podríais pensar que es zona privilegiada, por habitar en ella gente tan crucial para la historia de Cuba. Sin embargo, quien piense así, no conoce, en absoluto, el carácter popular y sencillo que tuvo esta revolución. Los revolucionarios, dirigentes o no, no eran considerados personas privilegiadas, de ninguna manera. Muchos de ellos, como es el caso de la familia Migueles-Oduardo, fueron antes de la revolución gente de recursos económicos. Los propios hermanos Fidel y Raul Castro cedieron las propiedades familiares para ser colectivizadas junto al resto de las tierras, durante la reforma agraria. Así mismo, hicieron los Migueles-Oduardo. Y fue un caso muy generalizado. El gobierno revolucionario ofreció a todos una indemnización, que ellos, comunistas convencidos, rechazaron. Todo por la revolución, sin pedir nada a cambio.
El portal es estrecho y la escalera acaracolada. Al igual que en la mayoría de los bloques de piso, por fuera se advierte el efecto del bloqueo, en el desgaste de la pintura. La pintura es un bien caro, al que acceden con dificultad, por lo que cuando la consiguen la invierten en mantener el interior, más que el exterior.
Subimos hasta el piso de "mami". La entrada a los compartimentos, dos en cada planta, se hace a través de una verja, que casi siempre está abierta. Esto es síntoma de la tranquilidad y la seguridad con la que viven. Por detrás de la verja hay dos viviendas, que se comunican. De modo que los vecinos llegan a adquirir vínculos familiares.
Sara nos esperaba en el interior, y nada más vernos nos abrazó con una enorme sinceridad y amor, como si fuéramos alguien muy queridas por ella, de toda la vida. Como si fuéramos hijas, o nietas, o hijas de una hermana. Todavía me emociono cuando lo pienso, aunque yo no sea emotiva. Desde ese día ella forma parte de mi familia también, es nuestra "mami" cubana, y lo será siempre.
Es una mujer muy alta y esbelta, de piel oscura y físico oriental, como Rafael. Es impresionantemente guapa, a pesar de su edad. Tuvo que ser una belleza en su juventud.
Lo primero que cabría resaltar es la hospitalidad cubana. Los vecinos de mami son un matrimonio, también ellos antiguos guerrilleros. La mujer se llama Teresa y el marido tenía un seudónimo de la época guerrillera, que no pongo en pie ahora mismo. Que me corrija Rafael, pero creo que era Ropavieja (1).
Ellos nos dieron la bienvenida, del mismo modo, cariñoso.
Nada más entrar en una casa familiar cubana, te sientes como en tu propia casa. De repente te olvidas de estar en otro país, y a tantos kilómetros, y una gran tranquilidad invade tu cuerpo, como cuando uno vuelve a su casa después de un largo periplo fuera.
El piso tiene un saloncito con un balcón adornado con plantas, que da al zoo. La pintura interior es blanca. Un pasillito te lleva a la cocina, y luego continúa hasta el resto de las habitaciones. Las viviendas son sencillas y de corte obrero como cualquier vivienda de nuestros barrios.
Nos sentamos y ella vino en seguida con unos juguitos de guayaba.
La guayaba es una fruta muy preciada allí, y fácil de conseguir en los mercados agropecuarios, de los que hablaré en otra entrega. Es verde por fuera y rosa por dentro. Su textura es extraña (para mi gusto). Tiene pipas entre su blanda carne. Y con gran sinceridad diré que saboreé el jugo, pero fui incapaz de comerla mordida, en otra ocasión. El jugo es muy dulce.
Luego se sentó con nosotros, y hablamos de sus vínculos con la Revolución. Es fundadora del PCC, y tiene su certificado firmado por Fidel, y entregado por él mismo. Nos enseñó un libro que se publicó con motivo del aniversario donde aparecen todos los fundadores. Y nos habló de su marido, el padre de Rafael, el gallego. De los primeros años de la Revolución, donde jugaron un papel crucial los municipios orientales, como Bayamo, de donde son ellos (Manzanillo). Bayamo es capital de la provincia Granma. La mayoría de los nombres de los municipios cubanos proceden de la etimología nativa. En la provincia de Granmma la Playa de las Coloradas, donde arribó el Granma, con los guerrilleros de Sierra Maestra. Y tuvieron un importante papel en la lucha clandestina, tan importante para hacer triunfar una revolución, así como en el desembarco del Granma.
También nos habló de su extensa familia, repartida por el mundo, algo muy generalizado en Cuba, ya que el bloqueo económico, y la estructura heredada de la dependencia económica, mal que afecta a toda latinoamérica, y otros continentes más subdesarrollados, les ha obligado a la emigración para subsistir. Hay familias divididas, también, desde el punto de vista de la política, y resultado de la guerra que Cuba enfrenta contra el Imperio.
Dentro de una familia cubana, como dentro de una familia española, hay diversidad de opinión en relación a la Revolución y a la política cubana, pero sienten pasión por su familia. Sara nos enseñó con orgullo las fotos de sus nietos, su otro hijo, y habló apasionadamente de ellos.
Con Sara viven Adrián, el hijo de Rafael y Celia, una amiga de la familia de toda ma vida, cuya familia vive en Italia.
Así llegó la hora de almorzar, y haciendo gala, nuevamente, de su hospitalidad, nos invitaron. Sara había preparado garbanzos con arroz, y un centro de ensalada. Como acompañamiento teníamos tostones (plátano frito) y huevos fritos. Después de comer, el delicioso y dulce café cubano. Si vais no perdais la oportunidad de traeros unos paquetes.
Tuvimos la oportunidad de conocer a Rafael, el hijo de Leandro (primo de Rafael Migueles). Es un chico modélico, que se prepara para ingresar en la Universidad. Estudiará medicina, como su padre. Hablamos con él de historia y de política. Y debo decir que me llamó la atención el interés que ponía a la conversación. Algo que no es muy normal entre los jóvenes de su misma edad por aquí, que están más interesados por estímulos materiales o tecnológicos. Comparándolo con otros jóvenes que conozco de su misma edad españoles, se advierte que es mucho más maduro y culto. Está claro que el nivel educativo en Cuba, a igualdad de condiciones, debe ser bastante más alto, pues los jóvenes cubanos suelen tener un conocimiento bastante amplio de la historia de Cuba. No tengo que decir que la mayoría de los españoles, y no solo los jóvenes, tienen un alto desconocimiento de la historia de España.
En otra ocasión hablaremos del sistema educativo cubano que ha conseguido erradicar el analfabetismo en la isla.
Poco después llegaron Adrián con su mujer, y Leandro, quien se presentó como médico cirujano y masón. Nos explicó que la masonería está muy extendida en Cuba, y que los masones tuvieron mucha importancia en la estructuración de la Revolución cubana. Requiere un nivel alto educativo e intelectual, y mucha dedicación, pues desarrollan un sistema de solidaridad entre los diversos miembros que les hace tener que participar activamente. Para ellos ser masón no conlleva ningún sentido peyorativo o oscurantista, como sí lo ha tenido en España, por herencia de la propaganda franquista.
Conversamos sobre España, y Leandro se mostró como un gran conocedor de la Guerra Civil Española. Intercambiamos impresiones sobre la transición y la "democracia" española.
Ya se hacía tarde, así que nos marchamos, prometiendo volver antes de irnos. Caminamos con Rafael en dirección a la guagua que nos devolvería a La Rampa. Pasamos por el bloque de pisos en el que tiene su vivienda Raul Castro, el cual no se diferencia demasiado del resto. Quiero decir que no está individualizada o vallada como en el caso de la vivienda del Primer Ministro Británico, ni vive en un palacio, como La Moncloa, ni en un lugar especial.
Rafael nos explicó que Raul es una persona muy humilde, que no suele acompañarse de escolta, tan solo le acompaña su hijo (2). Y muy familiar. Nos contó muchas anécdotas sobre las personalidades dispares de ambos hermanos.
A la vuelta la guagua estaba más vacía, y lena de jóvenes que salían de "marcha". Fue una jornada maravillosa, en compañía de gente maravillosa.
La Revolución les ofreció ayuda y ellos edificaron sus propias viviendas. En ese barrio vivieron gente como el Che Guevara, cuya casa está frente al Centro de Estudios, y otros guerrilleros, como Almeida. También Vilma Espín, y Celia, la hermana de Fidel y Raul.
Muchos podríais pensar que es zona privilegiada, por habitar en ella gente tan crucial para la historia de Cuba. Sin embargo, quien piense así, no conoce, en absoluto, el carácter popular y sencillo que tuvo esta revolución. Los revolucionarios, dirigentes o no, no eran considerados personas privilegiadas, de ninguna manera. Muchos de ellos, como es el caso de la familia Migueles-Oduardo, fueron antes de la revolución gente de recursos económicos. Los propios hermanos Fidel y Raul Castro cedieron las propiedades familiares para ser colectivizadas junto al resto de las tierras, durante la reforma agraria. Así mismo, hicieron los Migueles-Oduardo. Y fue un caso muy generalizado. El gobierno revolucionario ofreció a todos una indemnización, que ellos, comunistas convencidos, rechazaron. Todo por la revolución, sin pedir nada a cambio.
El portal es estrecho y la escalera acaracolada. Al igual que en la mayoría de los bloques de piso, por fuera se advierte el efecto del bloqueo, en el desgaste de la pintura. La pintura es un bien caro, al que acceden con dificultad, por lo que cuando la consiguen la invierten en mantener el interior, más que el exterior.
Subimos hasta el piso de "mami". La entrada a los compartimentos, dos en cada planta, se hace a través de una verja, que casi siempre está abierta. Esto es síntoma de la tranquilidad y la seguridad con la que viven. Por detrás de la verja hay dos viviendas, que se comunican. De modo que los vecinos llegan a adquirir vínculos familiares.
Sara nos esperaba en el interior, y nada más vernos nos abrazó con una enorme sinceridad y amor, como si fuéramos alguien muy queridas por ella, de toda la vida. Como si fuéramos hijas, o nietas, o hijas de una hermana. Todavía me emociono cuando lo pienso, aunque yo no sea emotiva. Desde ese día ella forma parte de mi familia también, es nuestra "mami" cubana, y lo será siempre.
Es una mujer muy alta y esbelta, de piel oscura y físico oriental, como Rafael. Es impresionantemente guapa, a pesar de su edad. Tuvo que ser una belleza en su juventud.
Lo primero que cabría resaltar es la hospitalidad cubana. Los vecinos de mami son un matrimonio, también ellos antiguos guerrilleros. La mujer se llama Teresa y el marido tenía un seudónimo de la época guerrillera, que no pongo en pie ahora mismo. Que me corrija Rafael, pero creo que era Ropavieja (1).
Ellos nos dieron la bienvenida, del mismo modo, cariñoso.
Nada más entrar en una casa familiar cubana, te sientes como en tu propia casa. De repente te olvidas de estar en otro país, y a tantos kilómetros, y una gran tranquilidad invade tu cuerpo, como cuando uno vuelve a su casa después de un largo periplo fuera.
El piso tiene un saloncito con un balcón adornado con plantas, que da al zoo. La pintura interior es blanca. Un pasillito te lleva a la cocina, y luego continúa hasta el resto de las habitaciones. Las viviendas son sencillas y de corte obrero como cualquier vivienda de nuestros barrios.
Nos sentamos y ella vino en seguida con unos juguitos de guayaba.
La guayaba es una fruta muy preciada allí, y fácil de conseguir en los mercados agropecuarios, de los que hablaré en otra entrega. Es verde por fuera y rosa por dentro. Su textura es extraña (para mi gusto). Tiene pipas entre su blanda carne. Y con gran sinceridad diré que saboreé el jugo, pero fui incapaz de comerla mordida, en otra ocasión. El jugo es muy dulce.
Luego se sentó con nosotros, y hablamos de sus vínculos con la Revolución. Es fundadora del PCC, y tiene su certificado firmado por Fidel, y entregado por él mismo. Nos enseñó un libro que se publicó con motivo del aniversario donde aparecen todos los fundadores. Y nos habló de su marido, el padre de Rafael, el gallego. De los primeros años de la Revolución, donde jugaron un papel crucial los municipios orientales, como Bayamo, de donde son ellos (Manzanillo). Bayamo es capital de la provincia Granma. La mayoría de los nombres de los municipios cubanos proceden de la etimología nativa. En la provincia de Granmma la Playa de las Coloradas, donde arribó el Granma, con los guerrilleros de Sierra Maestra. Y tuvieron un importante papel en la lucha clandestina, tan importante para hacer triunfar una revolución, así como en el desembarco del Granma.
También nos habló de su extensa familia, repartida por el mundo, algo muy generalizado en Cuba, ya que el bloqueo económico, y la estructura heredada de la dependencia económica, mal que afecta a toda latinoamérica, y otros continentes más subdesarrollados, les ha obligado a la emigración para subsistir. Hay familias divididas, también, desde el punto de vista de la política, y resultado de la guerra que Cuba enfrenta contra el Imperio.
Dentro de una familia cubana, como dentro de una familia española, hay diversidad de opinión en relación a la Revolución y a la política cubana, pero sienten pasión por su familia. Sara nos enseñó con orgullo las fotos de sus nietos, su otro hijo, y habló apasionadamente de ellos.
Con Sara viven Adrián, el hijo de Rafael y Celia, una amiga de la familia de toda ma vida, cuya familia vive en Italia.
Así llegó la hora de almorzar, y haciendo gala, nuevamente, de su hospitalidad, nos invitaron. Sara había preparado garbanzos con arroz, y un centro de ensalada. Como acompañamiento teníamos tostones (plátano frito) y huevos fritos. Después de comer, el delicioso y dulce café cubano. Si vais no perdais la oportunidad de traeros unos paquetes.
Tuvimos la oportunidad de conocer a Rafael, el hijo de Leandro (primo de Rafael Migueles). Es un chico modélico, que se prepara para ingresar en la Universidad. Estudiará medicina, como su padre. Hablamos con él de historia y de política. Y debo decir que me llamó la atención el interés que ponía a la conversación. Algo que no es muy normal entre los jóvenes de su misma edad por aquí, que están más interesados por estímulos materiales o tecnológicos. Comparándolo con otros jóvenes que conozco de su misma edad españoles, se advierte que es mucho más maduro y culto. Está claro que el nivel educativo en Cuba, a igualdad de condiciones, debe ser bastante más alto, pues los jóvenes cubanos suelen tener un conocimiento bastante amplio de la historia de Cuba. No tengo que decir que la mayoría de los españoles, y no solo los jóvenes, tienen un alto desconocimiento de la historia de España.
En otra ocasión hablaremos del sistema educativo cubano que ha conseguido erradicar el analfabetismo en la isla.
Poco después llegaron Adrián con su mujer, y Leandro, quien se presentó como médico cirujano y masón. Nos explicó que la masonería está muy extendida en Cuba, y que los masones tuvieron mucha importancia en la estructuración de la Revolución cubana. Requiere un nivel alto educativo e intelectual, y mucha dedicación, pues desarrollan un sistema de solidaridad entre los diversos miembros que les hace tener que participar activamente. Para ellos ser masón no conlleva ningún sentido peyorativo o oscurantista, como sí lo ha tenido en España, por herencia de la propaganda franquista.
Conversamos sobre España, y Leandro se mostró como un gran conocedor de la Guerra Civil Española. Intercambiamos impresiones sobre la transición y la "democracia" española.
Ya se hacía tarde, así que nos marchamos, prometiendo volver antes de irnos. Caminamos con Rafael en dirección a la guagua que nos devolvería a La Rampa. Pasamos por el bloque de pisos en el que tiene su vivienda Raul Castro, el cual no se diferencia demasiado del resto. Quiero decir que no está individualizada o vallada como en el caso de la vivienda del Primer Ministro Británico, ni vive en un palacio, como La Moncloa, ni en un lugar especial.
Rafael nos explicó que Raul es una persona muy humilde, que no suele acompañarse de escolta, tan solo le acompaña su hijo (2). Y muy familiar. Nos contó muchas anécdotas sobre las personalidades dispares de ambos hermanos.
A la vuelta la guagua estaba más vacía, y lena de jóvenes que salían de "marcha". Fue una jornada maravillosa, en compañía de gente maravillosa.
1. Panviejo es el nombre de guerrilla del vecino de mami.
2. Su acompañante es el nieto, y no el hijo.
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